Viktor Frankl, de origen judío, nació en Viena y estudió neurología y psiquiatría. Desde el otoño de 1942 hasta abril de 1945 estuvo en varios campos de concentración, entre ellos el temido campo de Auschwitz, en los que le asignaron el número 119.104. Sus padres, hermano y esposa murieron en dichos lugares.
Durante los años siguientes Frankl escribió varios libros y desarrolló, la teoría de la Logoterapia.
Dentro de sus postulados él dice que los seres humanos, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, pueden encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. “…En el momento en que encuentras un sentido en tu sufrimiento, puedes moldearlo en un logro; puedes convertir la tragedia en un triunfo personal, pero debes saber para qué. Si las personas no pueden encontrar ningún sentido en absoluto a sus vidas, tal vez tengan algo con lo que vivir, pero no tendrán nada por lo que vivir”.
Durante los años siguientes Frankl escribió varios libros y desarrolló, la teoría de la Logoterapia.
Dentro de sus postulados él dice que los seres humanos, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, pueden encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual. “…En el momento en que encuentras un sentido en tu sufrimiento, puedes moldearlo en un logro; puedes convertir la tragedia en un triunfo personal, pero debes saber para qué. Si las personas no pueden encontrar ningún sentido en absoluto a sus vidas, tal vez tengan algo con lo que vivir, pero no tendrán nada por lo que vivir”.
Muchos de los prisioneros de los campos de concentración se suicidaron, pero
aquellos que tenían esperanzas de reunirse con seres queridos o que profesaban
una gran fe, tenían mejores oportunidades que los que habían perdido toda
esperanza.
¿Dónde está puesta tu esperanza?
“Fielmente respondes a nuestras
oraciones con imponentes obras, oh Dios nuestro Salvador. Eres la
esperanza de todos los que habitan la tierra, incluso de los que
navegan en mares distantes”. Salmos 65:5
No importa cómo fue el
año pasado, quizás fueron los peores días de tu vida pero aún hoy estás de pie,
Dios te ha sostenido en medio de las pruebas y Él dijo que nunca nos
abandonaría y que tiene grandes cosas para nosotros, simplemente debemos
creerle.
“Es por eso que trabajamos con esmero y seguimos luchando,
porque nuestra esperanza está puesta en el Dios viviente,
quien es el Salvador de toda la humanidad y, en
especial, de todos los creyentes”.
1 Timoteo 4:10
Ana María Frege Issa
Fuente: Radio Cristiana CVCLAVOZ.
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